Cuando un niño reprime su naturaleza, ya sea debido a que no es aceptado, protegido y / o amado; o simplemente porque se le educa para sobrevivir y destacar en nuestro competitivo mundo, ese niño esconde, olvida, e incluso llega a rechazar en la edad adulta, su natural sensibilidad. Pero la esencia natural del ser humano, su sensibilidad, sigue viva, muchas veces luchando por salir de su ostracismo. La esencia innata de su alma sobrevive como un ángel dormido.

25 de noviembre de 2024

UN NIÑO MÁS…
(y el lenguaje de la risa)


"El juego es el trabajo de los niños"

María Montessori (1870 – 1952)


“Dama del alba.
Con tu niñez de golondrina haciendo el verano,
inauguraste en mí el sendero del corazón
Espeso amor”

Raúl Gómez Jattin (1945 - 1997). Colombia
De “Cambio de identidad”


Pexels - Foto de Los Muertos Crew
De niño yo también jugaba a eso ser mayor, y tenía prisa por convertirme en un adulto para que nadie me pusiera horarios o cualquier tipo de limitación. Sin embargo, eso de ser adulto lo hacía muy mal. Era un adulto mucho más niño de lo que se solía aparentar, Y sin poder evitarlo.

Ahora que soy adulto quiero jugar a ser pequeño entre adultos, y nuevamente no me sale suficientemente bien la jugada porque me falta práctica. Pero he observado que si es con los niños con quienes juego a ser pequeño, mejoro increíblemente.

Pero es habitual que surja un inconveniente: los niños se extrañan de mi comportamiento infantil. ¡Me miran desconfiados, preguntándose que hace ese tonto de “persona mayor” fingiendo ser un niño más! Me río solo de recordar sus caritas de asombro en las que se dibuja con nitidez su inocencia.

Afortunadamente tengo una forma de salir del apuro que suele ser infalible: me pongo a reír sin parar. Me río de la situación, y me río de mí mismo. Me río a carcajadas retorciendo todo mi cuerpo de la risa. Algunos niños me gritan, diciendo cualquier cosa, aunque no enfadados. Pero en todos va apareciendo una sonrisa o unas risas. Y es matemático: siempre hay uno que llega hasta mí para abrazarse o para tirarse encima de mí si estoy sentado en el suelo. En ese momento se produce una avalancha de niños sobre mí que disfruto sin disimulo, y que me hace reír con más fuerza aún.

Este lenguaje, el de la risa, lo entiende cualquier niño. Y desde ese momento, haga lo que haga, yo ya soy uno más entre ellos. Me han aceptado como aceptan los niños cuando dan su confianza: sin reservas.

La vida es una grata sorpresa cuando nos salimos de los aburridos cánones prestablecidos del aburrido manual del “buen adulto responsable” El juego es el trabajo de los niños, como dice Montesori. Y me temo que jugar como niños será la tabla de salvación para nosotros, los adultos; para recuperar nuestra vida y para salvar este mundo.


Emilio Muñoz
Un ángel dormido...

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Longlost – dreaming
(por longlost)



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