Cuando un niño reprime su naturaleza, ya sea debido a que no es aceptado, protegido y / o amado; o simplemente porque se le educa para sobrevivir y destacar en nuestro competitivo mundo, ese niño esconde, olvida, e incluso llega a rechazar en la edad adulta, su natural sensibilidad. Pero la esencia natural del ser humano, su sensibilidad, sigue viva, muchas veces luchando por salir de su ostracismo. La esencia innata de su alma sobrevive como un ángel dormido.

20 de febrero de 2024

NIÑEZ: EL VERDADERO REGRESO AL FUTURO
(Y EL ARRIESGADO EQUILIBRIO DE LAS INTELIGENCIAS)



“Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.
Alma extraña de mi hueco de venas,
te he de buscar pequeña y sin raíces,
¡Amor de siempre, amor, amor de nunca!
¡Oh, sí! Yo quiero. ¡Amor, amor! Dejadme.
No me tapen la boca los que buscan
espigas de Saturno por la nieve
o castran animales por un cielo,
clínica y selva de la anatomía.
Amor, amor, amor. Niñez del mar.
Tu alma tibia sin ti que no te entiende.
Amor, amor, un vuelo de la corza
por el pecho sin fin de la blancura.
Y tu niñez, amor, y tu niñez.”


Federico García Lorca (1898 – 1936). España
De “Poema de la soledad”



Foto de Rod Long en Unsplash
1. ¿Qué es eso de “regresar al futuro”?

¿Por qué la niñez es un regreso? Porque nunca deberíamos haber abandonado el sano, ilusionante y benefactor espíritu de la niñez. Abandono que considero que se transforma en una gran pérdida. Es curioso observar cómo ese regreso al espíritu de la niñez (un intento en el que me veo yo mismo voluntariamente involucrado desde hace meses) raramente se hace de forma consciente y voluntaria, pero sí termina por realizarse de forma inconsciente e involuntaria. Me explicaré…


2. Las dos inteligencias.

Desde hace un tiempo vengo defendiendo que el niño llega a este mundo emocionalmente preparado. Es decir, su inteligencia emocional, aun siendo simple, es plenamente efectiva para lo que es su inteligencia cognitiva (coeficiente intelectual, por usar un término más común), que está aún por desplegar.

Con el tiempo, su inteligencia cognitiva se va desarrollando, aunque yo pongo muchas reservas a la capacidad de generar felicidad de ese proceso, tanto para el propio ser pensante como para los demás. Aspecto este que podemos comprobar a poco que miremos honestamente la evolución de la humanidad, tan impregnada de violencia y de traumas.


3. Aparece en escena una tercera inteligencia.

Esa dificultad para vivir felices se debe, en mi opinión, a la negativa aportación de lo que yo llamaré “la inteligencia social”, compuesta por los rasgos de la mentalidad, la cultura, los valores, los prejuicios, etc, que dominan las relaciones humanas en la sociedad, y que se transmiten, con mayor o menor número de variaciones, de una generación a la siguiente. Se trata, por tanto, de una inteligencia colectiva.

La inteligencia social suele dominar, normalmente de forma aplastante, la evolución y experiencia del ser humano, pues condiciona de forma definitiva la inteligencia cognitiva y la inteligencia emocional de los individuos. Por supuesto, esa conexión predeterminada entre inteligencias no cubre todos los casos. Se construyen excepciones, de una forma especial entre las personas de una alta sensibilidad, en quienes la emocionalidad no ha dejado de tener un papel relevante.


4. La fuerza del destino y el fin del engaño.

Sin embargo, por mucha importancia que tenga en una persona la inteligencia social y su inteligencia cognitiva, su reinado tiene un final anunciado cuando el funcionamiento de nuestra mente se va deteriorando al llegar a la vejez. Ante este retroceso, en los años finales de nuestra vida, la inteligencia emocional vuelve a recuperar su inicial protagonismo. El ser humano regresa a la autenticidad y sencillez de sus emociones y sentimientos, más básicos y nobles. Vuelve a necesitar ser protegido, a su natural afabilidad, o a sus quejas cuando se siente especialmente vulnerable. En estos casos, solemos decir que los ancianos se comportan como niños. Y supongo que no hace falta decir que, si no hay accidentes previos, todos pasamos por esa etapa en la vida.


5. Regreso al futuro: despertar al ángel dormido y recuperar nuestra esencia humana.

La niñez siempre nos ha estado esperando desde que erróneamente lo abandonamos. En realidad, como ocurre con los mamíferos superiores, nunca deberíamos abandonar la emocionalidad ligada a la infancia, y su enorme capacidad para construir una vida sana, unas relaciones interpersonales gozosas y unas sociedades que impulsen nuestro bienestar a todos los niveles. Se podría decir que es la clave para un mundo mejor y más sostenible. Así lo creo yo.

Sin embargo nuestra estupidez termina por asociar nuestra madurez a nuestro egoísmo, a nuestra competitividad, a nuestra supremacía, a nuestra capacidad de consumo, a nuestro atesoramiento de bienes materiales… Y mientras tanto, ese egoísmo nos aísla, nos aboca a la soledad, nos llena de experiencias aparentemente tristes pero, en realidad, frustrantes y dolorosas.

Una vez abandonada esa senda, el regreso al espíritu de la niñez se convierte en condición imprescindible para recuperar nuestra más esencial personalidad, nuestros verdaderos sueños, nuestro auténtico ser, nuestra bella y luminosa vida…


Emilio Muñoz
Un ángel dormido...

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Simeon Walker– Turn
(por Simeon Walker)



10 de febrero de 2024

NO RENDIRSE… (DESPERTAR AL ÁNGEL DORMIDO)


“6. Si en la niñez son los sueños puros y los juegos imaginativos;
si en la juventud construimos castillos de ilusiones y palacios de utopías,
ya adultos sólo aspiramos a conservar, desarrollar y recordar
lo poco bueno que nos dio la vida”


Marco Antonio Campos (1949 - …). México
De "Árboles"


“7. Cuando vaciles bajo el peso del dolor, y estén ya secas las fuentes de
tu llanto, piensa en el césped que brilla tras la lluvia; cuando el
resplandor del día te exaspere, y llegues a desear que una noche sin
aurora se abata sobre el mundo, piensa en el despertar de un niño”


Omar Jayam (1048 – 1131). Persia
De “Rubaiyat”


Foto de Manuel bonadeo en Unsplash
Hace ya tiempo, hablando de las contrariedades que encontramos en la vida y de esas decepciones que sufrimos con sueños, propósitos o personas, proponía que no encontráramos en la renuncia la forma de sanar el dolor, pues la renuncia a ser lo que somos y queremos ser, es la renuncia a vivir.

Y siguiendo este planteamiento, optaba por hacernos fuertes en la riqueza que siempre nos aporta la vida, como respuesta a todas las dificultades y desencantos, pues buscar el refugio de no exponernos a los contratiempos siempre nos termina acarreando más desconsuelo a la larga.

Sin duda, no nos damos cuenta de que la valentía, por muchas heridas que nos traiga, siempre nos hace más fuertes y nos atrae apoyos, mientras que la soledad del refugio va empequeñeciendo nuestra experiencia vital y debilitando nuestra fortaleza. La cantidad de casos que conozco es notable, especialmente en el caso de personas muy sensibles.

Por eso, desde esta pequeña plataforma de mi blog, apenas un granito de arena en el universo emocional, yo animo a mantener el ejemplo de niños y animales, que siguen su instinto y dan vida a su impulso vital. Y aliento a todos los adultos que se nos durmió el niño que llevamos dentro, a despertarlo, a fortalecerlo, a prepararlo para nuevas adversidades, pues en su autenticidad encontramos las mayores fortalezas. Y así vivir con la sana expectativa de que la belleza está ahí fuera, aguardando nuestra visita.

La vida siempre nos está esperando para llenarnos de gozo y fortaleza. Lo veo diariamente en todas aquellas personas que no se rinden a pesar de tener que lidiar con enormes dificultades. Despliegan optimismo, ilusión, humildad, sencillez, entusiasmo, alegría… y un infinito amor a la vida. Justo las herramientas que utilizan los niños, y que también veo en muchos animales. Y es que nacemos con ellas, y siempre están a nuestra disposición aunque con el tiempo y las dificultades nos olvidemos de ellas. Reconozco que exige mantener una actitud ante la vida que en muchas ocasiones resulta pesada y, a veces, demasiado onerosa, pero siembra de bellas posibilidades y fortalezas el futuro. Sin duda es el camino…

Vivir, en este mundo, es siempre sinónimo de luchar, de esfuerzo continuo, de resistencia, de constante siembra. Hagámoslo… como si fuera un juego, un reto infantil…

Pensemos en el despertar del niño…


Emilio Muñoz
Un ángel dormido...

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TWO LANES – Luminous
(por TWO LANES)



17 de noviembre de 2023

MI CABALLERO… (DE JOSÉ MARTÍ)


“Hijo:
Espantado de todo, me refugio en ti.
Tengo fe en el mejoramiento humano,
en la vida futura, en la utilidad de la virtud,
y en ti”


De la dedicatoria del libro


“¿Mi musa? Es un diablillo
con alas de ángel.
¡Ah, musilla traviesa,
qué vuelo trae!”


De “Musa traviesa”


“¡Tú flotas sobre todo,
hijo del alma!”


De “Hijo del alma”


José Martí (1853 – 1895)
Todo incluido en su libro “ismaelillo”,
con poemas a su hijo



José Martí y su hijo (Internet)
Nuevamente traigo hasta aquí a José Martí, uno de los ejemplos más maravillosos de humanidad que he conocido en mi vida, y del que deberían aprender tantos y tantos líderes políticos en todo el mundo.

Su humanidad (su bello humanismo) se puede apreciar claramente en este poema, dedicado a su único hijo (varón y reconocido, que tuvo de su matrimonio con Carmen Zayas; pues se le atribuye la paternidad de María Mantilla, fruto de su relación secreta con Carmen Miyares): José Francisco Martí (1878 – 1945), apodado “Ismaelillo”. La infinita ternura con la que describe el amor por su hijo, y su relación con él, es una inconfundible muestra del talante y de los valores del líder revolucionario cubano. Es un inmenso ejemplo, también, de cómo cuidar y amar a los niños, del que deberíamos aprender todos, más aun hoy en día.

Nunca será suficiente el reconocimiento que se pueda dar a seres humanos tan excepcionales como él, maestro en el arte de vivir, amar, dar ejemplo y educar.


Gracias por descubrirme el lado humano de Martí y por regalarme tanto de él, ¡mi querida amiga de tantos años, Mayra! (“Mientras vuela el alma”)



Por los mañanas
mi pequeñuelo
me despertaba
con un gran beso.

Puesto a horcajadas
sobre mi pecho,
bridas forjaba
con mis cabellos.

Ebrio él de gozo,
de gozo yo ebrio,
me espoleaba
mi caballero:

¡Qué suave espuela
sus dos pies frescos!
¡Cómo reía
mi jinetuelo!

Y yo besaba
sus pies pequeños,
¡Dos pies que caben
en sólo un beso!

José Martí (1853 – 1895)


Emilio Muñoz
Un ángel dormido...

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Shingo Mimura – akari
(por Shingo Mimura – Tema)



9 de septiembre de 2023

SOBRE EL ORIGEN DEL AUTISMO.
Y UN EJEMPLO DE LA FUERZA SANADORA DEL AMOR


“Una mujer que de niña recibió mucho amor, y a la que no se forzó
a un alto rendimiento escolar, se hizo cargo de un niño autista
de nueve años al que adoptó posteriormente. La mujer pudo darle
mucha ternura, contacto corporal y confianza en sí mismo
confirmar sus sentimientos, intuir sus necesidades, percibir sus señales
y, por fin, entenderlas. En los brazos de esa mujer el niño aprendió
a mostrar sus sentimientos, a experimentar conscientemente su rabia
por todo lo que había sucedido hasta entonces, y a descubrir el amor.
Acabó convirtiéndose en un adolescente sano, inteligente,
abierto y muy vivaz”


Alice Miller (1923 – 2010)



LA NATURALEZA DE LA ENFERMEDAD

Alice Miller nos muestra, con su sorprendente clarividencia, un ejemplo de cómo el amor puede sanar el daño sufrido por un niño y evitar que dicho daño perviva hasta su muerte dentro de él, siendo la causa de muchos otros daños a sí mismo y a terceros (especialmente niños).

Leo en la web de la Clínica Universidad de Navarra (https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/autismo) que el autismo “podría ser consecuencia de la interrupción del desarrollo normal del cerebro en una etapa temprana del desarrollo fetal, causado por defectos en los genes que controlan el crecimiento del cerebro y que regulan el modo en que las neuronas se comunican entre ellas”

Pero mi primera pregunta sería, ¿qué causa esas alteraciones genéticas? Es cierto que puede haber factores ambientales “físicos” (radiaciones atómicas, por ejemplo) pero cada día se descubren más y más enfermedades cuyo origen es emocional. Lo que se denomina como somatización (el cuerpo que enferma debido a problemas de origen psíquico o emocional). Y esto puede ocurrir en el niño, como ya se está empezando a demostrar, incluso en la fase de desarrollo en el seno de su madre.

Yo mismo soy enfermo de cáncer. Y desde hace muchos años he asumido que mi leucemia (LLC) se debe al estrés, tanto psíquico como emocional, que sufrí en el entorno laboral. Es cierto que la enfermedad se detecta por un mal funcionamiento del organismo debido a alteraciones genéticas (en mi caso en la médula ósea, la parte blanda del interior de ciertos huesos, donde se forman las nuevas células de la sangre) pero me pregunto si esa alteración es el origen de la enfermedad o una primera secuela del verdadero problema.


EN BUSCA DE LAS CAUSAS ÚLTIMAS. UNA HIPÓTESIS

Por tanto, mi pregunta es clara y contundente: ¿Por qué no se analiza con seriedad el posible origen, especialmente emocional, de las alteraciones genéticas (entre otras disfunciones) que se producen en nuestro cuerpo? Un problema jamás se soluciona enfrentando los síntomas.

Foto de Alexander Grey en Unsplash
Y es que lo que yo reconozco en un niño autista, sobre todo, y desde antes de leer a Alice Miller, es a un niño lleno de miedo y pánico. Un niño que necesita encerrarse en sí mismo porque vive un constante miedo a ser dañado y agredido. Incluso sus reacciones violentas responden, en mi opinión, a la necesidad de defenderse, no a una supuesta agresividad congénita. Tal vez llega un momento en que ese miedo no tiene tanto sentido, pero cómo saberlo cuando el niño ya ha asumido que el mundo entero solo pretende dañarle. Y ese aislamiento y pánico, ¿no podría ser la causa de su menor coeficiente de inteligencia? (por cierto, ¿a qué llamamos inteligencia?, porque creo que estamos muy equivocados los inteligentes adultos que podemos llegar a destruir un planeta y generar tanta violencia)

Creo que deberíamos dejar ya de tratar a los niños autistas como enfermos psíquicos de difícil curación y empezar a tener en cuenta la posibilidad de que sus alteraciones genéticas sean fruto de una somatización de la falta de amor, cuidados y seguridad, o, incluso, de haber sido objeto de malos tratos o abusos. Empezar a analizar seriamente la posibilidad de que sean niños que han sufrido daños emocionales severos, y cuyo estrés ha podido derivar en alteraciones genéticas serias… pero reversibles. Entendamos al fin que un niño que sufre las consecuencias de la falta de amor o, incluso, de la crueldad en el trato, solo puede ser curado con aquello que no recibió en sus primeros años de vida y hasta antes de nacer: amor.

He podido comprobar en más de una ocasión como los científicos y médicos se limitan a tratar los síntomas de una enfermedad, pero no su origen, porque desconocen sus causas. No curan, sino que mitigan el alcance del daño, a veces a costa de dañar otras partes del cuerpo (como el hígado con los medicamentos administrados de forma indefinida).

Yo, como profano en la materia, pediría a estos especialistas científicos y médicos que tomaran muy en serio la posibilidad de hacer un esfuerzo extra en conocer la raíz del problema, y en buscar una solución adecuada, sin resignarse a los cuidados meramente paliativos (no curativos) que pueden tener en ciertas ocasiones los medicamentos. Y mi intuición me grita que los problemas derivados de la falta de amor y cuidado solo pueden ser solucionados de raíz con amor y cuidado, especialmente cuando el problema aún no se ha enquistado en la mente del adolescente o adulto enfermo.

Pero ¿cómo va a atreverse un científico a recetar amor? ¿Cómo arriesgarse a perder su credibilidad y prestigio en una sociedad que basa su salud en la química y que ha olvidado el poder curativo del amor?

Por último, téngase en cuenta que hablo del autismo, pero hablo también de cualquier enfermedad de origen psíquico o emocional; y sin despreciar que haya otras causas diferentes a las que menciono.


Emilio Muñoz
Un ángel dormido...

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TWO LANES - Another Time (ft. Kwesi)
(por TWO LANES)



20 de agosto de 2023

EDUCAR Y JUGAR. INOCENCIA Y BONDAD EN EL NIÑO


“…él mismo [Ashley Montagu (1905 – 1999)] descubrió hace ya unas décadas,
gracias a sus investigaciones de diversas culturas,
el hecho de que el niño no viene al mundo siendo malo,
sino que es el medio ambiente el que lo convierte
en un ser malvado”


Alice Miller (1923 – 2010)

“Con tu niñez de golondrina haciendo el verano
inauguraste en mí el sendero del corazón”


Raúl del Cristo Gómez Jattin (1945 – 1997)
De “Cambio de identidad”



Foto de Erika Giraud en Unsplash
Un niño jamás nace malvado. Este es uno de mis postulados básicos en los que llevo décadas creyendo. Y ni siquiera todos los niños que han sufrido desamor o abusos se convierten en niños problemáticos o malos. Incluso, creo muy probable que la malicia en un niño no sea fruto de una intencionalidad razonada y decidida de hacer daño, sino una simple imitación del comportamiento que observa en los adultos, pues los niños imitan muchos de los actos de los adultos sin ser conscientes de su naturaleza y de sus consecuencias.

Como ya he comentado anteriormente (y seguiré insistiendo en ello repetidamente) un niño, que es un ser indefenso, inexperto y con una capacidad muy limitada de razonar, nace asumiendo su dependencia de los padres, plenamente confiados de que serán cuidados, protegidos y amados sin condiciones. Su instinto también les dice que deben aprender de ellos, pero aprender es, para ellos, un juego. Vivir es un constante juego.

Por esta última razón, la primera crueldad que sufren los niños es el empeño de los adultos en cargarles de limitaciones y obligaciones. Y es sano educar cuanto antes, pero que terrible error es hacerlo desde fuera de esa dimensión del juego. Ellos no comprenden otra forma de actuar. Además, la vida es algo bello cuando para un niño o para un adulto, se vive como un juego. ¡Terrible error el de los niños convertidos en adultos que pierden esa mentalidad!

Pero si se trata de un niño herido, o ya alejado de su infantil vivir, hay que adaptar la relación y el juego…


Emilio Muñoz
Un ángel dormido...

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Joachim Heinrich - Butterfly
(por Joachim Heinrich)



12 de agosto de 2023

UNA HERENCIA ENVENENADA…


“Y los niños de pronto se callan
Unos en otros buscan amparo”


Gerardo Diego (1896 – 1987)
De “Adiós a Pedro Salinas”

“Somos perfume y alma
de la flor y el capullo”


Elizabeth Barret (1806 – 1861)
De “Almas de flores”


“Muchas veces me he perdido por el mar,
como me pierdo en el corazón de algunos niños”


Federico García Lorca (1898 - 1936)
De “Gacela de la huída”



Foto de Caleb Woods en Unsplash
Si hay algo que daña especialmente a un niño frente a los adultos es la indefensión. Indefensión porque no suele entender, lógicamente, los motivos de los adultos para ser fríos, severos y / o abusadores. Un niño siempre espera cuidados, protección y amor. Se le puede corregir, pero hacerlo sin amor siempre le causa un enorme daño, porque no entiende, y no tiene la capacidad de entender. E indefensión por lo que acabo de decir. Porque, además, aún no tiene los recursos intelectuales y la experiencia necesarios para valorar su situación y dar una respuesta adecuada a lo que le sucede. El niño solo tiene un recurso a su alcance: sentirse culpable de algo (aunque no sepa bien de qué), acercarse como culpable a sus padres o educadores, ser como se le pide (incluso aceptando los abusos) y reprimir su dolor. Pero esto tiene unas consecuencias terribles, tanto para el niño de hoy como para el adulto del futuro.

Sigamos a la psicóloga, filosofa y socióloga Alice Miller (1923 - 2010) en su argumentación:


Cuando un niño se ve obligado a consumir todas sus capacidades y energías en el necesario esfuerzo de reprimir sus sufrimientos, y si además nunca ha sabido lo que es ser amado y protegido por alguien, ese niño no será tampoco en el futuro capaz de protegerse y organizar su existencia de un modo sensato y productivo. Volverá a atormentarse en relaciones destructivas, se unirá sentimentalmente a personas irresponsables que le harán sufrir, y apenas podrá, sin embargo, percibir que el origen de todas sus penas está en sus padres y otros educadores.

(…)

La función salvadora de la represión en la infancia se transforma posteriormente, en el adulto, en una fuerza destructora


Solo hay una medicina posible que pueda hacer sanar a la persona así herida: el amor. El amor y la paciencia, siempre desde la valentía de aceptar la vida tal y como se ha vivido, sin adornos y exculpaciones (pero con generoso perdón). Pero amar y paciencia no significa seguir alimentando esa fuerza destructiva, sino fomentar una forma de vida sana que, con la ayuda del amor sinceramente vivido, aleje al adulto enfermo de su constante necesidad de sentirse culpable y sufrir. Alimentar esta constante tentación es perpetuar la enfermedad. Y siendo cierto que nada se puede hacer si no se adopta una actitud de tolerancia al ser humano que sufre, no se deben aceptar sus tendencias auto-destructivas, actuando con amor y, a la vez, con firmeza. Además, nada saldrá bien si no se crea un clima de confianza y de mutuo amor. La paciencia también implica espera, pero jamás aceptación de actitudes y actos que dañan al propio niño o al adulto traumatizado.

Como siempre, la mejor opción es la prevención: unos padres y unos educadores que extremen el cuidado, protección y amor de los niños. De este modo crecerán confiados, afrontarán la vida con serena confianza, elegirán con buen criterio los pasos a dar en su vida, y evitarán los problemas anteriormente mencionados.

Alice, dolorosamente indignada, pone de relieve algo en lo que creo que tiene mucha razón: nuestra sociedad oculta el daño que se hace a los niños, de tal manera que amparados en la legitimidad que les otorga por ser padres y educadores, el trato que se les da a los niños queda oculto en el estricto ámbito familiar, para salvaguarda de su buena imagen.

Debo aclarar que Alice fue objeto de desamor y abusos en su niñez. Ella misma ocultó, primero, y olvidó, después, las circunstancias de su niñez. Solo a una edad avanzada de su vida recordó y se propuso comprender. En su niñez tenía enfrente un mundo de silencio e incomprensión.


Emilio Muñoz
Un ángel dormido...

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David Airvi – Atmo
(por David Airvi – Tema)



16 de julio de 2023

EDUCAR: RECUPERAR EL SENTIDO COMÚN Y LA NATURALIDAD


“Tener hijos no nos hace madres o padres,
del mismo modo que tener un piano
no nos convierte en pianistas”


Michael Levine (1954 - …)


“Antes de educar a un niño
asegúrate de que sabes cómo ilusionarlo
para que viva el bello ser que realmente es”


Emilio Muñoz


“Educar no consiste en llenar un vaso vacío
sino en encender un fuego latente”


Lao Tsé (571 aC – 531 aC, aproximadamente)



Foto de Ramin Talebi en Unsplash
Creemos que el proceso de maduración de un niño es el que termina en la edad adulta. ¡Terrible error! Con el agravante de que tenemos prisa para que recorran esa distancia temporal, de tal manera que sean tempranamente autónomos de nosotros y podamos presumir de sus precoces logros.

No nos damos cuenta de que con ese propósito estamos afectando de forma gravemente negativa su vida. Y de una forma difícilmente recuperable.

Si a ello unimos el maltrato, en cualquiera de sus variantes (un problema que no es marginal, por cierto), habremos educado a seres con carencias emocionales y psíquicas que afectarán a sus actos y a su capacidad para relacionarse en la edad adulta.


Creo que deberíamos detenernos para razonar serenamente y recuperar el sentido común, que creo que se nos ha perdido. Las propuestas que hago a continuación son muy sencillas, pero rompen claramente con una mentalidad que creo que está haciendo un gran daño a los niños. Daño que se prolongará hasta su vida adulta si no se actúa adecuadamente.

• Debemos dejar que los niños ejerzan sin interferencias innecesarias su condición de niños. Un niño, antes de nada, debe madurar como niño. Si no lo hace se convertirá en un adulto con carencias e inseguridad. Solo después de madurar como niño podrá iniciar el tránsito a la edad adulta a través de una sana adolescencia.

• Los niños deben experimentar y descubrir la vida, fundamentalmente con otros niños. Y con el ritmo que cada niño necesite. Eso no quiere decir que los adultos no sean necesarios. De hecho son imprescindibles, pero para crear un entorno de amor, seguridad y confianza en el cual los niños se sientan seguros, por una parte, y confiados para lanzarse a descubrir el mundo (su mundo), por otra parte.

• La educación nunca debe ser un dictado de comportamiento. Ni siquiera una relación de derechos y obligaciones. Debe suponer una integración paulatina en la vida familiar, vecinal, escolar y social, de forma natural, participativa, positiva y constructiva.

• Los niños desean aprender y sentirse valiosos. Para ellos resulta imprescindible que sea así. ¡Quieren ganarse la atención y el amor que necesitan recibir! Si se viven de forma natural estos rasgos, los niños se integrarán fácilmente, primero en la familia, luego en el ámbito vecinal y finalmente en el ámbito escolar. Resulta muy fácil interesar a los niños.

• La educación nunca debe implicar adoctrinamiento, ni una alternativa de socialización, ni menos aún la imposición de unos aprendizajes o carrera profesional determinada. Es el niño quien debe ser protagonista en el desarrollo de sus inquietudes y de su potencial humanidad. Eso no quiere que el niño no necesite la intervención de adultos. Por supuesto que sí, pero solo para darle las herramientas que le permitan situarse adecuadamente y tomar, por sí mismo, las decisiones que respondan mejor a sus inquietudes y personalidad.


Desde mi punto de vista se produce un intervencionismo y un dirigismo asfixiante en el desarrollo y educación de los niños. No buscamos que los niños sean lo que se desprende de su naturaleza, sensibilidad y personalidad, sino que sea adscriban sumisamente a lo que los padres consideramos que es mejor para ellos. El daño puede ser enorme.

Este intervencionismo y dirigismo no solo se da con los niños. Desde el ámbito político e institucional, e independientemente de las ideologías, se tiende, cada día más, a influir y manipular el pensamiento y la acción de las personas, muchas veces utilizando herramientas muy sutiles e imperceptibles, como la Programación Neurolingüística o la Inteligencia Artificial. Con ello, perdemos autonomía y libertad en la dirección de nuestras vidas, muchas veces sin darnos cuenta.


Emilio Muñoz
Un ángel dormido...

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
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Christopher Galovan – propositum
(por Christopher Galovan – Tema)



NACIDOS PARA SENTIR… <br />(Supervivencia emocional)

“Pero hoy, que hemos crecido tanto, vamos, dame la mano y todo volverá. Somos dos niños que a la vida echaron. Muchacha -niña-, empieza ...